LÍDERES RELIGIOSOS DE SRI LANKA HABLAN ACERCA DE SWAMIYI
"El Señor Buda ha predicado que el nacimiento de un Ser Supremo es un acontecimiento
inusual y que este supremo nacimiento es para el beneficio de la humanidad. La grandeza del servicio prestado por Swami Premananda a los seres humanos es que lo ofrece sin distinción
de casta, credo o religión. Su prédica universal, que es común a todas las religiones, será de inapreciable asistencia para sostener el dharma y restablecer la Verdad en esta época actual, cuando la humanidad se ha
alejado de la Verdad." VENERABLE BORELLE ATULA THERO, TOURIST BUDDHIST ORGANISATION, SRI LANKA
"Swami Premananda Maharash es alguien lúcido acerca de la vigente lucha espiritual que el hombre de nuestro tiempo está enfrentando. Tiene un gran sueño ante él y que el Todopoderoso le dé poder para cumplir ese sueño."
REVERENDO DR. KINGSLEY T. MUTTIAH, PRESIDENTE, METHODIST CHURCH, SRI LANKA "En el punto culminante de una gran tensión comunal, cuando Swamiyi caminó a mi lado con otros
miles, irradiando su amor divino, no sentimos miedo alguno ni mala voluntad. Continuamos con estas marchas y meditaciones de paz hasta hoy. En un mundo contaminado por la codicia y la
ignorancia, Swami Premananda es una luz divina que irradia beneficencia, amor e iluminación." DR.A.T. ARIYARATNE, PRESIDENTE, SARVODA SHRAMADANA MOVEMENT, SRI LANKA
YO DABA CLASES A SWAMIYI CUANDO ÉL ERA NIÑO
Su Maestra de 6º Grado, Mrs. G.N. Packir Ally, Relata Su Experiencia... 
Yo di clases a Swami Premananda desde el sexto grado en el Colegio Christchurch
, en Matale. Se llamaba Prema Kumar entonces y era el alumno encargado de la clase. No estaba muy interesado en sus estudios en esos días, pero mantenía a la clase controlada y se aseguraba que el
aula estuviese ordenada. Yo les enseñaba inglés y matemáticas. No le interesaba el inglés, sin embargo gustaba a todos los maestros por sus agradables modales y su buen comportamiento. Aunque era
extremadamente travieso, no éramos capaces de castigarlo. El Director de la escuela lo quería mucho al igual que la maestra Mrs. Berchmans.
Swamiyi era inusual en cuanto a que siempre llevaba imágenes de santos en su cartera de escuela y solía contar historias sobre ellos. Él era muy
religioso y organizó la pequeña Tamil Literary Associations que interpretaba dramas bajo su dirección. Hacía puyas y tenía Kathaprasangams (relato de
historias religiosas) en su agenda. Sus charlas eran realmente interesantes y todos disfrutaban sus artículos. Yo siempre le decía que debía hacerse sacerdote en virtud de su interés espiritual.
Después que dejé el Colegio Christchurch, oí mucho sobre él de la maestra Mrs. Navanitaguru que enseñaba conmigo. Me contó acerca de cenizas sagradas que caían de los cuadros religiosos de
Swamiyi y de su materialización de vibuthi, madera de sándalo y caramelos. En 1978 me mudé a una casa frente al Gandhi Hall donde vivía Swamiyi. Fui a verlo de manera casual sólo por
curiosidad. En ese momento estaban celebrando puya con bhayan. Yo lo observé desde la puerta porque vacilé en entrar debido a la gran multitud presente. Él me llamó, pero tuve un poco de
miedo, y entonces él fue hasta la entrada y me preguntó: "¿Madre, que quiere usted?" Le dije que sólo había ido a ver qué pasaba. Conversamos y él tomó pétalos de flor de una bandeja. Extendí mi
mano y puso los pétalos en ella. Unos segundos más tarde, un gran trozo de dulce apareció en los pétalos de flor en mi mano. Quedé impresionada. Supe entonces que tenía poder divino. De allí en
adelante tuve la bendición de verlo muy a menudo porque, como dije, vivía frente a su primer Ashram en Matale. Más tarde me mudé y me fue difícil verlo con regularidad. Después de los
disturbios de 1983 perdí contacto hasta ahora, cuando sus devotos pudieron encontrarme para preguntarme de mi experiencia. Durante el corto período que pude visitar su Ashram, noté sus cualidades únicas, capacidades
divinas y poderes curativos. Mis hijos también gustaban mucho de él. Él bendijo a mi hija para que se recobrara pronto de una enfermedad. Me ayudó de tantas formas que nunca puedo olvidarlo.
Espero tener sus bendiciones conmigo siempre.
DE SERVIDOR DEL GOBIERNO A SERVIDOR DE DIOS LA EXPERIENCIA DEL TÍO DE SWAMIYI, MR. K.P. MYLVAGANAM 
Soy el tío materno de Swamiyi, el hijo menor de Thaiyal Muthammal, la abuela de Swamiyi. Fui servidor del gobierno durante treinta y cinco años
agregado al Ministerio de Hacienda de Sri Lanka. Mi madre era una mujer de profunda inclinación religiosa que frecuentemente visitaba la India, principalmente para realizar observancias hindúes tal como Kanda Sasti
Viradam (ayuno en honor de la deidad, el Señor Muruga) en santuarios famosos tal como Tiruchendur en la costa sur de Tamil Nadu. En un peregrinaje, mi madre y yo fuimos extremadamente afortunados de tener
el divino darshan del gran yogui, Sri Ramana Maharishi en Tiruvannamalai en 1942. De muchacha, mi madre tuvo la buena fortuna de servir al santo, Swami Paramaguru
. Él era un gran sabio que vivía en Matale, lugar de nacimiento de nuestro Swamiyi. Era bien conocido en el área como santo iluminado. Sólo permitía a
mi madre para que preparara su comida y siempre insistía que la comida debía ser cocinada de una manera prescrita y con absoluto cuidado y limpieza. Mi madre siempre preparaba y servía la comida
a satisfacción del santo. Swamiyi os ha explicado ya acerca de la predicción que el gran santo le hizo a mi madre. Swamiyi fue el tercer hijo de su hija, Pushpakanthi. Yo fui la primera persona que
lo sostuvo en brazos después de su nacimiento. Él era el más atractivo de todos los niños.Durante sus días de escuela él era, sin duda, un chico muy travieso pero agradaba a sus maestros.
Sin embargo, para mi sorpresa, llegué a oír algunas historias extrañas acerca de su comportamiento en la escuela. Swamiyi fue siempre el celador de la clase y los estudiantes le
tenían cariño. Una mañana, se paró enfrente del aula y dijo a los alumnos: "Hoy, la maestra no vendrá a la escuela pues tiene un malestar estomacal." Luego de un rato, la maestra en efecto
envió una nota al director de la escuela diciendo que padecía de una indisposición estomacal y que no podía dar clases -- no obstante Swamiyi había anunciado esto sin ningún conocimiento previo
de la condición de la maestra. Cuando ella regresó a la escuela le preguntó a Swamiyi sobre lo que él había dicho, pero él admitió: "No sé por qué lo dije pero algo me hizo decirlo. ¡Yo mismo estoy
sorprendido de que lo que dije en realidad sucedió!" Después oí que materializaba chocolates, dulces, azúcar cande y otros pequeños objetos para muchos amigos. Estas historias no me
alarmaron ¡porque yo sabía que él era un muchacho pícaro! Algunos años más tarde Swamiyi dejó de usar pantalones y camisas como los demás jóvenes y empezó a vestir el dhoti y el yibba (tela
larga envuelta alrededor de la cintura y otra pequeña sobre los hombros) tradicionales que le dieron la apariencia de sacerdote. La gente local lo llamaba ahora "Ravi Swami." Decían que él
materializaba vibuthi, kungkumam, madera de sándalo y objetos religiosos para ayudar a la gente con sus problemas. Yo pensé para mí que él podría convertirse en un Swamiyi.En ese entonces, en
Sri Lanka había sólo un puñado de Swamiyis hindúes (aparte de la Misión Ramakrishna) y a la mayoría de ellos no se los consideraba allí como hombres de grandeza religiosa. En aquellos días la
gente los miraba despectivamente, pensando que tales Swamis eran de familias muy pobres y que el dedicarse al monacato era una manera de ganarse la vida. Como nosotros éramos una familia
respetable y de buen pasar, yo sentía que siendo como un Swami él era despreciado por los demás. Desdichadamente, yo ocupaba un puesto muy respetable y de mucha responsabilidad en
servicio gubernamental. A menudo mis amigos bromeaban, diciendo: "Tu sobrino Swami," lo que me irritaba, y entonces le advertí enérgicamente que terminara con esa tontería, diciendo que estaba
trayendo desgracia a nuestra familia. Mis esfuerzos, sin embargo, fueron en vano. Él había sido un chico que siempre me había mostrado mucho respeto y que escuchaba mis consejos. Me
sorprendió y me molestó encontrar que este muchacho antes obediente ahora hacía oídos sordos a mi consejo. No obstante, él era el preferido de mi madre y yo no era capaz de castigarlo de modo
alguno. Mi madre y yo argüíamos con frecuencia acerca de Swamiyi y entonces yo obtuve una transferencia de trabajo a Colombo, a 165 Km. de Matale, para poder alejarme de esta situación.
Aunque estaba tan lejos de Matale, ¡recibía frecuente información sobre Swamiyi! Todos los que me hablaban de él tenían una palabra amable para él y me contaban que era casi un
"superhombre." Algunos de mis buenos amigos sentían que yo vivía en el paraíso de orgullo de un tonto al no reconocer a Swamiyi, que era, para entonces, muy respetado en Matale. Yo no cedía ante estos comentarios. Yo sentía que mi posición social en la ciudad
era mucho más importante. Disfrutaba mi ajetreada vida social y la buena comida y bebida. No obstante, siempre fui un hombre religiosamente activo que creía en la adoración ritual de deidades y en las
actividades del templo. Siempre volvía a Matale durante los festivales de carros Sri Muthu Mariyamman para ayudar en la administración financiera de estas celebraciones. Ésta era una tarea
considerable ya que el templo era muy famoso y muy popular. Cuando ocasionalmente llamaba a mi madre en Matale, me interesaba mucho en el progreso de mi travieso sobrino.
Algún tiempo más tarde, cuando me encontré con amigos de diversas profesiones (médicos, ingenieros, etc.) que también relataban historias sobre Swamiyi con fe y confianza, ellos me
hicieron comprender que él curaba a los enfermos y que estaba ayudando a muchas personas en sufrimiento. Esto me movió a rever mi opinión acerca de él y me decidí a encontrarme con Swamiyi
de vez en cuando. Pensé que podía haber verdad en las historias porque mucha gente iba a verlo. Sin embargo, mi orgullo todavía no me permitía inclinarme sobre mis rodillas y adorarlo.
Durante los 25 años desde 1958 a 1983 sufrí graves pérdidas financieras y de propiedades. Mi casa fue quemada en los disturbios étnicos de 1977. Yo acepté todo como la voluntad de Dios, pero mi
esposa (Saraswathy) no pudo soportar los continuos infortunios y su salud se quebrantó. En 1981 tuvo una apoplejía que me hizo dar cuenta que una vida social agitada y el orgullo por la posición
social no daban felicidad. Ahora sentía que tales cosas eran temporales y necias. Empezamos a preocuparnos acerca del futuro de nuestro hijo. En esta etapa comencé a asociarme más con
Swamiyi para lograr un poco de paz mental. Aunque yo tenía poca fe, mi esposa y mi hijo eran entusiastas devotos e invariablemente yo los reprendía cuando regresaban de reuniones de
oraciones y de cantos de bhayans. Sin embargo, no podía impedirles que fuesen devotos y no interferí con su fe en Swamiyi. En esta época, Swamiyi predijo que en el futuro yo prestaría
servicio en su Ashram como un activo devoto. Ésta fue una afirmación definitiva y él parecía muy seguro de sus palabras.
Antes de los disturbios de 1983 yo estaba muy preocupado. Saraswathy estaba paralítica y mi hijo, Ashokan, acababa de terminar sus exámenes escolares finales. Yo quería educarlo bien. Me
puse en contacto con Swamiyi y discutimos estos problemas. Le pregunté si debía quedarme en Sri Lanka. Para mi sorpresa, dijo que muy pronto sufriríamos un drástico problema étnico en Sri Lanka
que trastornaría la vida de todos los tamiles. Swamiyi dijo que estaba pensando en irse a la India. Yo también decidí irme allí para siempre. Tomé esta decisión principalmente debido a la crítica
condición de mi esposa. Un mes más tarde, Swamiyi me telefoneó y me dijo que pronto se iría a la India. Yo también fui con mi esposa enferma y mi hijo. Éste fue un período de transición en mi vida
y me entregué a Swamiyi, no como tío, sino ahora como un verdadero devoto. Desde ese día acepté que él es un gran santo y un ser sobrehumano. Y esto me fue demostrado
exitosamente mediante un cambio milagroso en la vida de mi esposa. Ella estuvo en cama sin poder moverse por 6 meses. Después de ir a la India y de vivir junto a Swamiyi en la misma casa, él
realmente logró que caminara, cumpliendo con los deberes usuales de un ama de casa y atendiendo a su propia persona. Todos fuimos a Rameshwaram (un famoso templo de Rama) en la
costa. Verla caminar junto a Swamiyi, visitando todos los sitios antiguos en este santo y famoso lugar, estremeció mi corazón. ¡Caminó más de dos kilómetros! Esto me dio más y más fe en
Swamiyi. Ocho meses después Swamiyi me dijo que los días de Saraswathy estaban contados y que aunque se la veía bien no viviría mucho. Me aconsejó que pronto yo tendría que afrontar este
drástico cambio en mi vida y que debía atravesar esta experiencia de la muerte de mi esposa con valentía. Creo que fue en virtud de su gracia que pude enfrentar bien la situación. Saraswathy le
dijo a Swamiyi: "Quiero ser liberada de mi sufrimiento." Swamiyi materializó una estatua de Ganapathy para ella y dijo que su sufrimiento se aliviaría en 48 días. Swamiyi se fue a Sri Lanka
para una breve visita y durante ese lapso mi esposa tuvo un severo y repentino ataque al corazón. Yo recordé la bondadosa advertencia de Swamiyi que ella tenía poco tiempo de vida y de
inmediato llamé a mi hijo, Ashokan, a la India (él estaba trabajando en Sri Lanka). Pudo estar con su madre durante diez días. Dos días antes de su muerte, Swamiyi me llamó desde Sri Lanka y me
recordó acerca de su predicción. Exactamente a los 48 días del momento que Swamiyi le dio la estatua ella falleció. Swamiyi regresó inmediatamente a la India para acompañar los ritos fúnebres
en el Río Cauvery en Trichy. Ashokan y yo estábamos invadidos por la pesadumbre. Swamiyi arregló todo. Él se encargó de la educación de Ashokan en el Reino Unido y lo hizo comprometerse
con la hija de un devoto íntimo de acuerdo con nuestras tradiciones. Swamiyi se hizo cargo de todos mis problemas y los solucionó rápidamente, como si fuesen suyos.
Aunque Swamiyi tenía un tío llamado Mylvaganam, nadie supo de ello por mucho tiempo debido a mi indiferencia y falta de fe. Ahora los devotos me consideran como su "Maama" (Tío) común. Este
nombre me llegó porque yo era el tío de Swamiyi. Swamiyi mismo sigue llamándome Maama. Tuve la bendición de vivir en el sagrado Ashram de Swamiyi a su servicio y participando activamente en las
actividades del mismo hasta esos días fatídicos en los que fuimos arrestados por falsos cargos. Ahora vivo con la esperanza de ver el día cuando Swamiyi camine libre por esta Tierra y cuando
todos sepan de su inocencia. Que triunfe la verdad. OM PREMA SHANTI
LA HISTORIA DE UN POLICÍA por P. Yoguisparan... Mrs. E. Daniel es una maestra retirada del Colegio Trinidad, Kandy, Sri Lanka. Ella ha conocido a
Swamiyi desde que él era un niño. Lo trataba con tanta familiaridad que todavía lo llama Ravi, el apodo de Swamiyi cuando era pequeño. Me conmovió mucho el amor y el afecto que ella muestra
hacia Swamiyi cuando habla de sus experiencias con él. No he usado la palabra 'devoción' porque ella es cristiana y, hablando religiosamente, ella no mezcla ninguna otra fe con su propia
convicción. Yo veo en ella un ejemplo de cómo su amplitud mental y su capacidad de aceptar a Swamiyi por lo que es, acrecentaron su fe en el cristianismo. Swamiyi materializó una vez un
crucifijo de oro para ella. Eso me hizo dar cuenta de la perfección de Swamiyi. Él le dio un maravilloso símbolo de su propia fe de modo que pudiera crecer espiritualmente. Su hija mayor se
llama Indra. Esta muchacha se casó con Ranyit Perera, un Asistente Inspector de Policía. La joven pareja con su hija y sus dos hijos pasaron por un tiempo perturbador. El Departamento de Policía
envió a Ranyit a un área de Sri Lanka azotada por el terror donde habían estado aconteciendo violentas revueltas étnicas durante muchos años y donde un gran número de policías habían sido
muertos cumpliendo con su deber. Durante meses la familia apenas veía a Ranyit y no tenía comunicación con él. Mrs. Daniel sentía que sólo podía ayudar a la familia de su hija orando con la
cruz de oro, que ella consideraba como su posesión más valiosa.Cuando visité a Indra y Ranyit algunos años más tarde, ellos me contaron la siguiente historia. El
28 de Julio de 1987 fue un día inusual para la Policía Municipal. Turbas desenfrenadas atravesaban la ciudad destruyendo todo, incendiando propiedades públicas. La Policía abría fuego sobre la
multitud tratando de imponer la ley y el orden en el área. La violencia afectó mucho a Ranyit y ese día regresó a casa sin sentir su alegría usual. No comió ni durmió. Y no obstante, como todos los
buenos policías, Ranyit habla muy poco acerca de su trabajo cuando llega a su casa. Luego de una breve pausa volvió a su tarea. Su atemorizada esposa, Indra, oró fervientemente por él. Ella me
contó que, en ese instante, un fuerte pensamiento de Swami Premananda y su imagen centellaron repentinamente en su mente como electricidad. Al abrir los ojos, quedó asombrada de ver que un
paquete de vibuthi de Swamiyi escrito con el mantra "Yei Prema Shanti" había aparecido sobre la cama de Ranyit... Todo estuvo bien. Ranyit sirvió lo mejor que pudo cumpliendo con su deber y regresó a casa a
salvo. Ahora trabaja en la oficina Central del Departamento de Policía.Cuando visité este hogar cristiano, ellos me relataron esto con reverencia. En mi mente, silenciosamente repetí las líneas del
Guru Astotram de Swamiyi (oración a Swamiyi como Maestro espiritual)... "Om Sri Sarva Matha Swarupaia Namaha Salutaciones a Él que es la personificación de todas las religiones
Om Sri Sarva Matha Sammathaia Namaha Salutaciones a Él que une todos los senderos religiosos" |