HOGAR DE PAZ PARA TODAS LAS RELIGIONES  

SWAMIYI DANDO UN DISCURSO EN EL SARVA MATHA SHANTI NILAIAM

Sin que yo así lo anunciara, se me consideraba como monje hindú, y no obstante, mi sentimiento interior era que yo amaba la esencia de todas las religiones y yo era una persona que respetaba todos los credos. Jamás impuse, y todavía nunca lo hago, ninguna religión particular a nadie. Solamente les enseño espiritualidad. La espiritualidad es común a todas las religiones pero  está expresada de diferentes formas en las distintas religiones. Mi concepto espiritual es que siempre deberíamos tratar de crecer espiritualmente y mis seguidores también deberían madurar en el sendero espiritual de acuerdo con sus propias religiones. Para expresar y enfatizar mis conceptos a la gente, inicié el "Sarva Matha Shanti Nilaiam" en el Gandhi Hall, Matale. El significado del título para mi nuevo Ashram era: "Morada de Paz para Todas las Religiones." Sin embargo, a los diferentes líderes religiosos no les gustaba esta idea en absoluto. A los monjes budistas no les agradaba que yo hablara del Señor Buda y del budismo enfrente de imágenes de Dioses hindúes en mi pequeño Ashram. A los cristianos no les gustaba ver los cuadros del Señor ASHRAM DE MATALEJesucristo junto con los otros 'falsos Dioses.' A los musulmanes no les gustaba mezclar a su religión con ninguna otra y decían que todo eso era una tontería. Cada uno quería mantener la pureza de su propia religión y yo sufría mucha ansiedad y tortura mental acerca de expresar mis ideas. Yo podía ver que no era posible eliminar las diferencias entre las religiones e inculcar una mayor tolerancia y entendimiento entre ellos. Aunque me dolía muchísimo, no detuve mi intento de crear unidad y armonía y decidí continuar con los mismos ideales con un nuevo nombre: "Pubalakrishna Ashram." Esto significa, joven Krishna de las flores.

SWAMIYI HACIENDO EL ARATHI NOCTURNO DEL DÍA.

Desde una edad muy temprana, empecé a aceptar a niños sin hogar o no deseados. Me solidarizaba mucho con ellos porque yo mismo había experimentado rechazo y soledad de pequeño. ¡Vaya, apenas había crecido un poco! Era tan sólo un joven de diecisiete cuando inicié mi misión. Los otros niños que me acompañaban eran desde muy pequeños hasta la pubertad. Algunos de ellos todavía están con mi misión y otros  están  en  contacto  habitual conmigo.
Su número creció muy rápidamente y eran cuidados por devotos residentes que ofrecían servicio. Todos asistían a las escuelas locales.CENTRO DE MEDITACIÓN EN LA CIMA DE LA COLINA. Estaban muy bien atendidos. Todo era gratis para ellos: comida, ropa, instrucción y amparo. Yo los trataba como si fueran mis propios hijos. Era muy estricto. ¡Yo mismo había sido un muchacho pícaro así que conocía todas las travesuras y todos los trucos! Como yo también era joven, podía comprenderlos y ayudarlos con todos sus problemas, todas sus preocupaciones y todos sus miedos. También los eduqué espiritualmente. Todos tenían que concurrir a las puyas y oraciones diarias y tenían que cantar bhayans. Había niños cristianos, budistas e hindúes en mi orfanato. La mayoría de ellos amaba el aspecto religioso de nuestra vida y un gran número aprendía meditación en nuestro hermoso Centro de Meditación
en la cima de una colina.
Nunca discriminé entre los niños que crié o los devotos a los que enseñé. Incluso ahora continúo mi trabajo de tratar por igual a todas las religiones. Cualquiera puede venir a mí para recibir guía y ayuda. No se necesita ser hindú. Yo aliento a la gente a que crezca dentro de la esfera de su propia fe y religión y a que entienda y sienta profundamente la verdadera esencia de la misma.

Pasó el tiempo. El Pubalakrishna Ashram prosperó. En los días de Luna Llena solíamos dar de comer a casi 2.000 personas como Annadhanam (distribución de comida gratis como parte de la práctica religiosa). El Centro de Meditación estaba lleno de aspirantes sinceros. Los visitantes venían con regularidad desde el extranjero para recibir guía espiritual y para meditar. Algunos me expresaban enérgicamente su deseo de dedicarse a la vida espiritual, de renunciar al mundo y estar conmigo. Familias enteras practicaban la espiritualidad de acuerdo con mis preceptos. A los padres con sus hijos les gustaba alejarse de las ciudades y de los trabajos de alta presión de los papás en el SWAMIYI EN JUNIO DE 1983 SUPERVISANDO LAS RENOVACIONESgobierno o en sus profesiones y pasar largos fines de semana disfrutando la bella Naturaleza, los apacibles campamentos de meditación, las inspiradoras puyas y mis discursos sobre Dios y la vida divina. Ministros del gobierno, ingenieros y médicos se sentaban, ansiosos de oír sobre temas espirituales, junto a la gente sencilla de las aldeas y a los granjeros en nuestro Pubalakrishna Ashram y nuestro Centro de Meditación que a todos abrían sus brazos. Muchos han afirmado -- era un pequeño paraíso.
Sencillo, natural y hermoso, distante del tumulto de la vida mundana y, de máxima importancia, un sitio donde uno podía buscar el Yo supremo. De la mañana a la noche se podían oír los sonidos de las campanas de las puyas y los nombres divinos de Dios. Tanto devotos de Sri Lanka como del extranjero ayudaron a renovar el Centro de Meditación en el verano de 1983. Entonces lo Divino reveló que nos esperaba un futuro muy diferente.

LA DESTRUCCIÓN DEL PUBALAKRISHNA ASHRAM

LAS RUINAS DEL PUBALAKRISHNA ASHRAM, MATALE, LUEGO DEL ATAQUE DE BOMBAS DE FUEGO

¡Nuestra paz se hizo añicos en una noche! Era el 3 de Julio de 1983. El día de ajuste de cuentas para Sri Lanka y su gente. Debido a violentos elementos de la sociedad, encendidos por una terrible anti-propaganda, grupos extremos Sinhalese atacaron al pueblo tamil en una repentina ráfaga de furia y violencia. Casas, tiendas, teatros, negocios y templos fueron arrasados por explosiones y fuego. Gente inocente fue asesinada por todo el país. Nuestro Pubalakrishna Ashram y nuestro apacible lugar de meditación fueron destruidos y quemados. El odio que ciertos grupos budistas locales sentían por mí y que derivaba de mucho tiempo atrás fue expresado con una andanada de bombas de fuego que dieron primero justo en medio del orfanato. Niños y devotos corrieron por sus vidas.

Yo no estaba en el Ashram cuando se arrojaron las bombas. Recibí una llamada telefónica donde me encontraba e inmediatamente me dirigí presuroso al Ashram. Por el camino vi a la pobre gente en un terrible estado al costado de la carretera y las casas negras y ardiendo. Cuando llegué a mi Ashram pude verlo quemándose también. Quienquiera hubiera hecho esto había tratado de apuntar a mis niños huérfanos pero me las arreglé para rescatarlos y hacer que los enviaran a otra filial del Ashram en Puliyankulam en el Distrito de Vavuniya.

Entonces me pregunté dónde iría para estar a salvo de los terroristas. Un devoto cercano, el Recaudador de Matale, Mr. Tennakun (un Recaudador es como un Gobernador de Distrito) llegó preocupado buscándome e insistió que me fuera con él. Me llevó a su casa y me escondió allí durante dos meses. Luego de eso me llevó a Colombo donde conocí al Alto Comisario indio, Mr. Chatwal, en su oficina y le conté toda la historia. De inmediato hizo arreglos para que yo obtenga una visa para la India. Muchos tamiles estaban marchándose de Sri Lanka para establecerse allí como refugiados debido a los disturbios étnicos. A los pocos días conseguí mi pasaporte de Sri Lanka y la visa junto con los papeles necesarios. Partí de Sri Lanka y llegué a la India con sólo dos juegos de ropa y una maleta... ¡y nada más!

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