Os aconsejo siempre a todos vosotros que todo en la vida es un entrenamiento para nosotros. Para
recorrer el sendero espiritual debéis tener una mente fuerte y resuelta, fe inquebrantable y nervios de acero. No sólo eso, sino que debéis confiar en Dios como un bebé confía en su madre. Yo tengo todas estas
cualidades y ellas son muy fuertes en mí debido a las muchas pruebas y dificultades y a los muchos problemas que he afrontado en mi propia vida, simplemente por practicar espiritualidad genuina y por ayudar a otros
hacia la verdad.No obstante, a pesar de todo, yo soy muy feliz. Siempre digo que soy el hombre más feliz de la cárcel. ¿Por qué? Porque tengo total fe en Dios y me consuelo en el hecho
que toda mi vida he ayudado a los demás. No sólo unos pocos, sino miles de personas han venido a mí y han recibido ayuda y la Gracia de Dios. Nunca digo que esto lo hago yo. Esto es todo la obra divina de Dios y la
ayuda que ellos reciben es toda de una fuente superior. Yo soy como un tubo conductor entre lo Divino y la Tierra. Dondequiera que esté, siempre ayudaré a los demás. Ésta es mi cualidad y el propósito de mi vida.
¿Cuál es el propósito de nuestra vida espiritual? Debemos hacer lo mejor que podemos para afrontar todos los desafíos y seguir hacia delante, no con miedo sino con
confianza en lo Divino. Deberíamos llenar nuestros corazones con amor puro en cada oportunidad. Un corazón y una mente llenos de amor son los mayores bienes que podemos tener en el sendero espiritual. Una persona llena
de prema (amor divino), posee un carácter agradable y es ecuánime. No hace distinción entre las distintas personas. Es como un niño que no puede ser tocado por el honor o el deshonor, el elogio o la culpa. Está contento
con cualquier cosa que llega a él. Primero debéis saciar vuestra sed en el manantial de amor divino y luego irradiarlo a otros. Es esencial entrenar a nuestros jóvenes con estos patrones. ¿Cómo? Primero debemos ser
bondadosos y genuinamente amorosos y pacientes con ellos. Debemos alentarlos en música devocional y en oración. Tenemos que permitirles que hagan esas cosas por ellos mismos y que experimenten los beneficios. Podemos
llenarlos de vibraciones divinas y entonces ellos ayudarán al mundo.
Cualesquiera sean vuestras circunstancias, nunca olvidéis orar. La oración y el canto devocional son como una recarga
para una batería débil. Por medio de la oración la mente alcanza esferas más y más elevadas de lo supremo. Por medio de la oración podéis alcanzar vuestra verdadera herencia -- vuestra verdadera riqueza es vuestro Yo
superior. Si rezáis con regularidad, vuestra mente se remonta y creceréis en estatura espiritual. En tanto más regular sea vuestra práctica, más os elevaréis. Contactad a lo Divino y conoced lo Divino.
Éstos son los verdaderos elementos esenciales de mi mensaje. Son sencillos, pero se requieren vidas de práctica para hacerlos realidad en vuestra vida. Con mi ayuda podéis lograrlo en este mismo
nacimiento. No importa dónde estoy yo. Mi vida y mis experiencias pueden parecer extremas y extraordinarias, pero ése es el plan de lo Divino. Muchos sabios enviados por lo Divino para ayudar a la gente han tenido vidas
así. Sólo después de algún tiempo la mayoría comprenderá el significado de mi historia y su mensaje para el mundo.
Debemos vivir de acuerdo con la Verdad. No debemos dar lugar a las
mentiras y a la corrupción. Debemos ser fuertes y valientes. Sólo entonces podemos ver y experimentar lo Divino y otros se beneficiarán con nuestro ejemplo de auto-sacrificio.
¡Vivid con Felicidad, Vivid sin Egoísmo, Vivid Espiritualmente, Vivid Divinamente!
Que Dios os bendiga a todos vosotros.